
Negaba sus emociones y por lo mismo, éstas la volteaban en cualquier descuido. Comprendió que la existencia estaba llena de asperezas, y más valia ponerse una coraza para sobrevivir. Sin embargo quienes la conocían, podían ver que esa protección era de humo. Y un soplo la desborotaba. Iba por la vida con los sentimientos desnudos, tropezando con su orgullo y cayendo... para volver a ponerse de pie.
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